Tres problemas para la Sociología

2 ¿Sobre qué hablamos?

Si abres cualquier manual de Sociología, con lo primero que te toparás es con un largo capítulo destinado a definir de qué se encarga la disciplina. Probablemente ninguna otra ciencia haya escrito tanto sobre su propio objeto. Un manual de física necesita apenas un par de párrafos para situar el problema general y el campo de aplicación de la disciplina. Lo mismo sucede con la biología, la astronomía, la historia o la economía.
 

El segundo problema se relaciona con esta dificultad histórica de la Sociología, por definir su área de conocimiento.

No todas las consecuencias han sido negativas. Complicados como estábamos con nuestro objeto, muchos optamos por dedicarnos a aprender a medirlo. Es extraño, pero funciona: sabemos más que la mayor parte de los colegas de otras disciplinas, acerca de metodología de la investigación científica. Sabemos bastante acerca de cómo conocerlo, aunque no tengamos muy claro qué es lo que queremos conocer. Esto nos habilita a incursionar sin dificultad en el campo de la antropología, la economía, la ciencia política y otras muchas disciplinas, aportando nuestro conocimiento metodológico para el estudio de sus problemas.

Pero una disciplina no puede llegar muy lejos si no logra ponerse de acuerdo acerca de su objeto.

Comenzaré recordando la primera distinción entre moral y ciencia. Es una vuelta al problema tratado en la primera parte: el pasaje del pensador social al sociólogo. Con la obra de Durkheim se sientan las bases para la resolución de esta primera disyuntiva ("no me interesa construir una moral científica sino una ciencia de la moral" decía Durkheim) y, al menos formalmente, la discusión se cierra con Weber y su distinción entre definición de medios y de fines (especialmente en La Política como Profesión y la Ciencia como Profesión).

Apenas definido el estatuto científico de la disciplina, el problema se trasladó a la delimitación del área de conocimiento en relación con otras de su tipo. Cronológicamente creo que primero nos enfrentamos a la distinción con la biología, luego con la  economía, luego con la psicología y finalmente (en nuestros días) nos topamos nuevamente con la biología (la explicación genética o bio química del comportamiento) aunque creo que la mayoría de nosotros aún no nos hemos percatado de la magnitud del asunto.

La disputa con la biología se concretó por ejemplo en los intentos por explicar el comportamiento desviado y particularmente la delincuencia. Durkheim avanza significativamente en la distinción con la biología y la psicología en El Suicidio.

En lo que respecta a la psicología, creo que la mejor solución la aportó Eving Goffman: "no interesan los hombres y sus momentos, sino los momentos y sus hombres" decía el canadiense. Pero su sociología de los momentos, que se fundaba en el proyecto de sociología formal de Simmel, nunca adquirió la centralidad que hubiera merecido dentro de la Sociología. Además, mientras el propio Goffman escribía, comenzaba a resurgir el viejo problema de la distinción entre economía y sociología.

Uno de los primeros sociólogos que discutieron los límites entre economía y sociología, fue Paretto. Según cuentan, estuvo encerrado un buen tiempo redactando un manual de economía. Cuando lo terminó, fue a anunciar la buena nueva a su mujer. Pero pronto se sobresaltó: Acabo de escribir un tratado sobre la conducta racional del ser humano! Me olvidé de la conducta irracional! Paretto volvió a encerrarse y al cabo de un buen tiempo finalizó un manual de sociología.

La conducta irracional. La solución no resulta demasiado convincente. Weber muestra con claridad, como buena parte del comportamiento socialmente determinado, tiene carácter racional.

La vieja disputa con la economía pasó a ubicarse en el centro del problema a partir de mediados de los 60, según creo, con el desarrollo de la teoría del Rational Choice. Recuerdo que un profesor de teoría contemporánea de la Universidad de Trento, nos aconsejaba en un curso de doctorado, que adscribiéramos a la teoría de la schelta rationale, porque de ese modo podríamos usufructuar el estatus de la teoría económica.

Hace poco leí un triste texto de Zigmunt Bauman y Tim May (Pensando Sociológicamente. Introducción). Trece páginas, plagadas de desaciertos conceptuales e históricos, intentando delimitar el objeto de la sociología. Finalmente los autores llegan a la conclusión que lo que distingue a la sociología de la economía es que la primera "piensa de manera relacional, para situarnos dentro de redes de relaciones sociales". Vuelven así a la vieja, y a mi juicio incorrecta, idea que la economía piensa a los individuos como seres aislados. Como brillantemente lo planteó Amartya Sen: "La idea fundamental versa en torno a la interdependencia entre los seres humanos. (...) la economía de mercado (...) es algo donde el individuo solo no es absolutamente nada. En la economía de mercado las personas dependen unas de otras, y nadie ha explicado esto tan claramente como Adam Smith en ‘La riqueza de las Naciones’. Toda la base de la economía de mercado gira en torno a la capacidad de interactuar entre sí, de depender unos de otros, de poder hacer cosas para los demás y que ellos hagan cosas por ti"

Bien. ¿De que trata entonces la Sociología? Creo que la vieja idea durkhemiana de una ciencia de la moral (de su génesis, la forma en que determina las ideas y comportamiento de los seres humanos, y de su transformación) así como la propuesta weberiana de una ciencia cuyo objeto es "el complejo de significado subjetivo de la acción" (acción que puede desarrollarse de manera racional o no) siguen constituyendo una buena base para definir nuestro objeto.  La solución no está exenta de problemas: desde esa perspectiva deberemos asumir que la mayor parte de lo que producimos como sociólogos, no tiene mucho que ver con la Sociología.