Tres problemas para la Sociología

1 ¿Desde dónde hablamos?

“La ciencia carece de sentido, puesto que no tiene respuesta para las únicas cuestiones que nos importan,
las de qué debemos hacer y cómo debemos vivir”

León Tolstoi *

 

“Entre el enunciado ‘la puerta está cerrada’ y el enunciado ‘hay que abrir la puerta’,
no hay conexión en términos de lógica de predicados”

Gilles Lipovetsky

 

Cultivamos una forma de conocimiento muy limitada. Una herramienta extremadamente eficiente, para resolver problemas triviales. Esa parece ser por lo demás una característica de todas las herramientas que ha desarrollado el occidente moderno y en particular el capitalismo.

Más allá del sentimiento de vacío que experimentan muchos investigadores de manera individual, la mayoría de las disciplinas científicas parece aceptar este destino. Pero la Sociología se ha debatido siempre entre el limitado refinamiento de la ciencia y la promesa de aportar al deber ser. Durkheim planteó con claridad la diferencia entre moral y ciencia. Weber fustigó a quienes pretendían erigirse en profetas desde las aulas universitarias. Pero la tentación demagógica nunca ha abandonado por completo a la Sociología.

Lo interesante es que cuando este dilema parecía resolverse, apareció en escena un tercer personaje: el técnico social. Como propongo en mi Diccionario de Sociología, el pensador social decía 'esto es bueno, aquello es malo', el sociólogo 'no se si es bueno, pero es cierto' y el técnico social 'no se si es cierto, pero funciona (en el mercado)'.

Creo que actualmente estamos peor que hace un siglo en este aspecto. Antes nos debatíamos entre ser pensadores sociales o sociólogos. Ahora tenemos tres papeles para elegir. Y de hecho los interpretamos todos. Nos comportamos parte del tiempo como pensadores sociales, otra parte (la menor) como sociólogos y otra (la más frecuente en mi caso y en el de la mayoría de los colegas con los que trabajo) como técnicos sociales.

El técnico social es un mecánico. Lo importante es que el motor funcione. Qué hace que un motor funcione, o menos aún, por qué no funcionaba en este caso, lo tiene sin cuidado. Aquellas eran justamente las preguntas del sociólogo.

Bueno, intentaré presentar este problema con mayor detalle y algunos ejemplos. Creo que hasta que no logremos asumir el pobre destino de la ciencia, que es también el de la Sociología, no lograremos avanzar mucho en la disciplina.

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* citado por Max Weber en La Política como Profesión y la Ciencia como Profesión.